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En estos días he escuchado a muchos de mis vecinos y vecinas de Coria del Río calumniar y vituperar a su querido alcalde, José Vicente Franco. El tema en esta ocasión han sido las arriadas riadas que se han producido en nuestra localidad debido a las ingentes lluvias que hemos padecido. Que si la limpieza de la red de alcantarillado, que si el asfaltado de las nuevas calles no es el correcto, que si los badenes impiden que el agua de desaloje de la calle, y un sinfín de aparentes motivos para reprochar al consistorio municipal su gestión.
Otra famosa frase es aquella de “esto jamás ha pasado. Yo nunca he visto en Coria nada igual”. Parece que a la hora de hablar (y criticar) olvidamos la historia más reciente. Esta semana se publican en la sección La Imagen y bajo este texto una serie de fotografías cedidas por la asociación ACODEPAHIS. En ellas podemos ver la gran dimensión de la gran riada que nuestra localidad sufrió en los años 60. El desbordamiento del río hizo que el agua inundara las zonas más cercanas: el paseo Carlos de Mesa, colegio Hipólito Lobato, etc. La calle Cervantes (también conocida como calle Larga), entre otras, también sufría el castigo de estas lluvias torrenciales.
No es que este año haya llovido más que otros años, no es que cada vez se construyan peor las calles y la red de alcantarillado. Es que no nos acordamos (o no nos interesa acordarnos) de los desastres climatológicos que sufrimos el siglo pasado.
También estos días he podido comprobar el egoísmo y la carencia de ciudadanía de muchos de mis vecinos y vecinas. Que me perdonen aquellos que se vean reflejados, pero que estas palabras le sirva de reflexión.
El pasado fin de semana el río sufrió tal crecida que se desbordó a la altura del embarcadero, llegando el agua incluso a la Venta del Mellizo. Como otra mucha gente que fue paseando a ver el acontecimiento, pude ver a otros muchos accediendo a la zona en coche provocando con ello atascos de circulación en dicha zona. ¿Por qué queremos acceder en coche hasta la misma zona que nos han dicho que está inundada? ¿En qué mente cabe la posibilidad de meterse en coche en una zona anegada por el agua? Tenemos coches, no barcos, pero muchos parecen que no conocen la diferencia.
En definitiva, que no hay por qué desprestigiar por todo la gestión de nuestro equipo de gobierno e intentar ser mejores vecinos, primero, conociendo un poco el pasado de nuestra localidad para saber lo que decimos y, segundo, respetando a los demás aplicando cierta lógica a nuestra convivencia y a nuestra casi desaparecida ciudadanía.