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Los corianos ya están, desde hace algunos días, pensando en la feria. A falta de una semana para el famoso “alumbrao” del Real, los vecinos y vecinas de la localidad ribereña ya tienen pensado qué van a hacer durante esta semana grande de Coria. La mayoría están dispuestos a divertirse, botellín o manzanilla en mano, y a hacer de la caseta su casa, y de su casa un hostal.
La feria cumplió el año pasado 170 años, está a sólo tres años de antigüedad de la de Sevilla, y es una de las más visitadas. Casi “ná”. Y este año, hay que felicitar a quien lo merezca, ya que se ha conseguido que sea declarada por la Junta de Andalucía, Fiesta de Interés Turístico de la comunidad. Una denominación que, sin duda, engrandece aún más a esta fiesta hecha por los corianos y para los corianos.
Sin embargo, la Feria está perdiendo un poco de oxígeno, de calidad, de tradición a respetar por todos. A falta de una semana aún se desconoce la programación que el ayuntamiento ha organizado para estos días: qué grupos participarán, quiénes serán los que se subirán al escenario de la Caseta Municipal o cuándo serán los concursos. Este programa ya debería estar entre las manos de los ciudadanos de la localidad, y falta…
Otro punto a tener en cuenta, y que hace que el programa de la Feria sea una nimiedad, es la escasa preocupación por los jóvenes. Señores y señoras: los jóvenes también cuentan en la Feria. ¿Dónde están las casetas para este sector de la población? ¿Han pensado desde el ayuntamiento dónde irán? ¿Realmente quieren desde el consistorio que se arrinconen en una esquina para practicar el botellón? ¿Tan poco les preocupa? ¿Se resuelven los problemas de violencia y droga que se han dado en los últimos tiempos aumentando considerablemente el precio de las casetas como el último año, o es mejor eliminarlas, como si nunca hubieran existido? ¿Se quejarán o, al menos, pensarán en los motivos porque estos chicos y chicas piensan en irse de su pueblo en la Feria? En definitiva, toda una lista de preguntas que muchos, también mayores, se hacen.
En la política, ya se ha comentado muchísimas veces (demasiadas), ésta debe estar al servicio del ciudadano. Y en la feria no lo está, es evidente. Un error gravísimo ya que, en cualquier localidad del Aljarafe, o del último municipio de Andalucía, hay un espacio, una caseta reservada a la juventud. Y aquí, señores y señoras, no la tenemos. Y no nos cansamos de repetir la pregunta: ¿dónde irán estos jóvenes?
Esta nueva Feria de Interés Turístico de Andalucía se quedará sin jóvenes. Y, por favor, que no se extrañe nadie. Recuerden que un club con una sala y un servicio (dos es ya un lujo), les cuesta a cada uno de estos muchachos una media de 100 euros sólo por poder estar allí de pié durante una semana. Luego, claro, han de pagar lo que beben (que no es poco) y las comidas (si les quedan dinero para adquirir estos víveres).
Tan sólo dedicar una línea a los “cacharritos”. Ya todos sabemos qué pasó. Para este año sólo es necesario decir que si ya los jóvenes se han quedado prácticamente sin feria, que no lo sufran tampoco los más pequeños.
Queda una semana para la Feria y, dentro de los males, hay que disfrutarla al máximo. Como se pueda, sea en la calle o en una caseta. Sea paseando por el Real o sentado a la mesa esperando la ración de montaditos. Sea a caballo o en los cacharritos. Sea con cerveza o con whisky. Sea con algodón o con las escopetas. Sea como sea…
¡Buena feria a todos… que la aprovechen!
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